25 de febrero de 2013

Andar sobre cristales rotos



Erase una vez la historia d una niña que un día se pensó adulta.

Engañaba, ella lo parecía. Pero por dentro sus ilusiones de niña, sus ganas, sus emociones, la traicionaban.

En el mundo de los adultos todo esta mas gris, menos color de rosa, todo esta lleno de ocupaciones, y para la niña lo peor era la poca importancia, el poco interes por el amor. Lo sufria.

Resulta, parece, que nunca recibió lo que esperó, y un día por las malas aprendió.

Su conclusión en esta historia fue la de que primero hay que tener trabajo, luego amigos, y después si hay tiempo, y ganas habrá algo de amor, que será el polvazo entre el descanso del trabajo.

Y asi cada noche la niña que crecía se fumaba un porro y otro, pa dejar de creerse eso que espera.
Pa empezar a concienciarse de que el amor ha caido de la misma manera que el valor del euro. 
Pa sobre-llevar esa cabeza suya que le castiga tanto con un corazon tan iluso como cuando nadie nos lo ha tocado.

Pobre niña, fúmate otro.

M.Ekisdé

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